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12 de septiembre de 2007

Desde el Cono Sur...

La partida
(a Pavarotti)


Lorena Victoria S.
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Santiago, CHILE.- El otro día le comentaba a mi amiga Manuela Lora, editora general de esta página, que escuchar el “Nessun Dorma” de Puccini en los funerales de Luciano Pavarotti, me emocionó.
Observar a toda aquella gente, conmovida –una vez más– con la voz del tenor, me hizo recordar la deuda que quedó pendiente en la última entrega de este espacio. Una deuda que, quizá, cobró una especial y mágica vigencia con la partida de uno de los más grandes intérpretes clásicos de todos los tiempos.
Acto seguido me puse a navegar en Internet, en búsqueda de algo que pudiera ser útil para quienes tienen la intención de dar los primeros pasos en la apreciación de la música selecta.

Fue así como encontré un blog escrito por un médico argentino –y melómano–, con una serie de consejos interesantes.
El autor señala lo siguiente: “el género es lo suficientemente rico como para proporcionar una vida entera de maravillas y sorpresas”.
La mayoría de las piezas musicales se dividen en cuatro categorías: orquestal (sinfonías, conciertos, suites, etc.), cámara, (tríos, cuartetos, etc.), solos (sonatas u otros trabajos) y vocal (ópera, oratorios, música coral, etc.).
Como punto de partida, la recomendación es escuchar la mayor cantidad de música posible, ya sea mediante programas de radio, Web, conciertos o cualquier otro recurso al alcance. Esto ayudará en la tarea de reconocer el papel y el sonido de cada instrumento, o bien cuál es la dinámica de una orquesta.
Luego, resulta útil investigar el tiempo histórico en el que se escribió la pieza escogida, la biografía del compositor, los comentarios críticos y, si se trata de una ópera, el argumento. Dominando dichos antecedentes, es posible adentrarse en otras obras del mismo autor o del mismo género.

Al comprar música clásica
No escatime en escoger las mejores grabaciones, ya sea en tiendas o páginas de Internet. “Hay enormes diferencias en la ejecución de una misma obra”, señala el blog. Por lo regular, algunas casas comerciales cuentan con empleados entendidos en la materia, así que hay que perder la vergüenza y preguntar. Poco a poco será posible manejarse en materia de editoriales, directores o intérpretes.
Finalmente, la mejor forma de aprender es, sencillamente, explorar. Por ejemplo, al adquirir un disco de Mozart con las sinfonías K40 y K41, el camino le llevará a otras similares como la K38 o a sumergirse en otras formas musicales, como los conciertos para piano K20, K21 y K23. Esta, precisamente, es la vía para conocer a Mozart en toda su magnitud, o saltar a otro autor de la misma época.
Una opción también muy tentadora es escoger, por ejemplo, la sinfonía e investigar sus raíces, repasando el “concerto grosso”, las suites y el Barroco, para luego transitar por su desarrollo de la mano de Haydn o Beethoven. Aquí lo importante es sentirse libre y escoger el método que mejor le acomode.
Piense lo siguiente: la música clásica es una obra de arte y así como visitamos varias veces un cuadro o un edificio para observar sus detalles, a lo mejor hará falta escuchar una misma obra en más de una ocasión.
¿La última reflexión? El gusto es personal y no tiene por qué gustarle una pieza o autor determinado, aunque se trate de uno muy famoso.

* La autora es periodista.